"Concédeme, Señor, serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar las que sí puedo y sabiduría para distinguir las unas de las otras". Kurt Vonnegut, Matadero cinco

30/1/13

Madrid, ciudad de ratas

Supongo que esto no pilla nuevo a nadie, pero sentía la necesidad de desahogarme aquí sobre mi opinión al respecto.

Hoy vengo a hablaros de la ciudad de Madrid. No vivo en ella, pero paso por ella a diario para ir a mi universidad. Cojo autobús, metro y tren. Soy una asidua del transporte público, como muchos. Por eso, como usuaria que paga (a pesar de los constantes tarifazos que hacen que tengas cada vez menos ganas de usar el transporte público), creo que estoy en mi derecho de reclamar un transporte digno y decente.

Empiezo por lo básico: La calidad del servicio, la frecuencia. No sé si es el caso del metro y el tren, pero en autobuses ha habido reducción del servicio, al menos en la empresa que lleva la zona donde vivo. Para poneros en situación, diré que el autobús es el único transporte público para salir de mi pueblo. Solía pasar uno cada 15 minutos en los momentos más importantes del día. Bien, ahora pasan cada 20. Parecerá una chorrada, 5 minutos más, pero no lo es. Se forman unas colas tremendas, entre los que, como yo, pierden el bus por unos minutos y todos los que llegan después. Si no hay buen horario, ¿qué ganas tienes de salir fuera? Esa misma línea de autobuses tiene un servicio con frecuencia de 45 minutos los fines de semana. Si pierdes el bus estás jodido. Por no hablar de que en mi pueblo solo tenemos un búho y no siempre pasa cuando tiene que pasar. ¿Qué ganas hay de salir por la noche así?

Y ahora, vamos a lo mejor: el metro.
El metro, ese medio que en el fondo está tan bien pensado pero que tantos problemas da últimamente. Escaleras mecánicas averiadas que tardan siglos en repararse, goteras, huelgas espontáneas, vagones viejos, conductores que confunden conducir un tren con agitar una coctelera... ¿Qué más? ¡Ah, sí! ¡La seguridad!

Me da igual que la gente diga que si te roban es tu culpa, yo no lo creo. Uno tiene que ser lo más cuidadoso posible, sí, pero si la red de metro fuera un sitio seguro y VIGILADO estoy segura de que habría menos robos. ¿Qué pasa? Pues que se juntan muchos factores. La crisis, por ejemplo. En todos los trabajos están echando gente, y seguro que el metro no es una excepción. ¿Os acordáis de cuando había taquillas con PERSONAS atendiendo? Pues ya no las hay. Y si las hay, las encontrarás dos horitas al día charlando con el de "seguridad", no ayudando a la gente. Ahora si quieres comprar un billete tienes que ir a la máquina. Me parece perfecto, salvo por el hecho de que si tienes un problema (la máquina se traga tu dinero/tarjeta/abono/está averiada) y no hay nadie no tienes a quién reclamar.
¿Seguridad? ¿Qué es eso? Yo os diré qué se entiende por seguridad: un tío (o dos, si tienes suerte) vestidos con chalecos reflectantes mirando con cara seria y con pose de superman en una esquinita... un ratito al día. Y eso si tienes suerte. ¿Queréis saber la clase de seguridad que he visto últimamente en el metro? He visto:
-Personal "de seguridad" charlando entre ellos en plan colegas en vez de vigilando.
-Personal "de seguridad" sentado en una esquinita en una cafetería tan tranquilo en vez de vigilando.
-Personal "de seguridad" WHATSAPPEANDO en su hora de trabajo en vez de vigilando.
-Personal "de seguridad" en la entrada del metro que ve pasar en sus narices a gente que claramente no coge el metro para moverse... y no mueve un dedo.
-Personal "de seguridad" que te pide el abono transportes cuando vas a salir del metro, en vez de pedírtelo al entrar o dentro del metro, en los túneles, en los recovecos, donde se mueve la gente, donde se mezcla la buena gente con los patanes y los ladrones. ¿Me quieres decir de qué sirve pedir la documentación al salir? Si esa gente no consiguiese entrar no habría tantos daños.
Por no hablar de que nunca les he visto con ningún arma reglamentaria (una porra me vale, no hace falta que lleven ametralladoras!)

¿Cuál es la consecuencia de esto? Que cada vez tengo menos ganas de usar el metro, ese gran transporte que tiene la gran y maravillosa ciudad de Madrid. Ese fantástico lugar donde dejan entrar a gente mentirosa que manipula a la gente para hacerles sentir mal, haciéndoles creer que son padres o madres de familia pero que no piden comida o ropa para sus hijos, sino dinero. Ese lugar donde si te niegas a dar el dinero que tanto te cuesta conseguir dignamente te insultan, te escupen, te empujan o te mencionan a la familia. Ese lugar donde la seguridad nunca está cuando la necesitas y donde si tienes un problema la gente avanza indiferente siendo capaz de dejarte tirada en el suelo. Salvo que tengas la suerte de encontrarte con una de esas personas maravillosas que, sin conocerte ni nada, tienen el detalle de preguntarte qué te ha pasado. Ese lugar donde la gente se cuela a pedir y no aceptan un no por respuesta. Ese lugar donde no puedes quedarte en una escalera mecánica mientras subes porque si lo haces llegará una gitana, te abrirá la bolsa por detrás y se llevará el dinero que ibas a gastarte en tu compra del mes o tu regalo de reyes para tu hermana. Yo soy una tía corriente. No tengo un duro, ni siquiera trabajo. Y me jode muchísimo que haya gente así habiendo otras formas de hacer las cosas. Tengo amigos con padres en paro, y ellos no están en el metro saqueando a buena gente. Me han robado 2 veces la cartera. La primera vez ni siquiera llevaba dinero, apenas 3 euros en efectivo. ¿Sabéis la gracia que me hizo tener que ir a hacerme el DNI, tener que anular mi tarjeta? ¿Sabéis lo que es que en la comisaría te amenacen con multarte como vuelvas a "perder" el DNI?
Ayer casi me roban el móvil. No es una maravilla, sep, es un smartphone, pero no un iPhone o un Samsung, una cosa normal. Me di cuenta, vi al tío, el tío me miró.
Le quité el móvil. De la mano. Con toda mi mala hostia. No sé de dónde saqué el valor, probablemente de esa rabia. De haberlo pensado un segundo habrían pasado dos cosas, me habría acojonado y el tío habría salido corriendo con mi móvil. Pero lo cogí a tiempo. Tuve muchísima suerte. Perder el móvil es lo peor que te puede pasar hoy en día. No lo digo en plan pijo, yo puedo vivir sin móvil, pero en mi móvil está todo. Música, fotos, documentos, teléfonos de amigos. Me alegro de haber podido impedirlo, aunque sé que eso no me salvará de poder volver a estar en la misma situación otra vez.
No soy la única. Robos ha habido siempre, pero ahora más. A varias amigas mías les han quitado la cartera. ¿Pero quiénes se creen que somos? ¿Millonarias? Somos estudiantes. El dinero que tenemos es gracias a nuestros padres, que se rompen los cuernos a diario para poder mantenernos y sacarnos adelante. Puestos a robar, robad a otros. Aunque nadie se merece que le roben, siempre y cuando lo que tengan sea suyo y no arrebatado a otros. Suele decirse que hay dos tipos de ladrones, los que llevan corbata y los que no. No se puede evitar que los que la llevan hagan lo que hacen. Son unos hijos de puta bien colocados, es así. Pero se podría evitar que pasara lo que me ha pasado a mí, solo con una mayor SEGURIDAD. Una seguridad eficiente, una policía eficiente. ¿Sabéis cuándo veo yo a la policía? La veo en manifestaciones. A montones. En manifestaciones pacíficas, porque al menos así son todas en un principio, pero ahí están ellos. Para que no haya desórdenes, dicen. ¿No será para asustar? ¿No será para intimidar, para que nos achantemos todos y nos quedemos en casita? Oh, señores, para eso no se les necesita. Ya tenemos ladrones y políticos que nos obligan a ello. Ya tenemos paro, ya tenemos desahucios. Lo que necesitamos en realidad es justicia, que hagáis bien el que se supone que es vuestro trabajo, proteger al ciudadano. Mucho lucimiento en grandes actos y en manifestaciones, en navidad, en carreteras cuando es navidad. ¿Y el resto del año? ¿O es que solo hay problemas en las grandes ocasiones?
Estoy harta de que la justicia no esté cuando se la necesita. Se echa en falta gente de verdad, gente que ayude, gente con un par que actúe por convicción y vocación, no gente a la que le da igual, a la que se le pagará igualmente por no mover un dedo.
Vivimos en una ciudad de ratas, en un país de mendigos. Y los fumigadores están en su pausa del bocadillo junto con los peces gordos.

23/1/13

No sé dónde voy, ni de dónde vengo...

...Solo tengo en mis manos este viejo recuerdo."

Acabé el primer semestre. El penúltimo de mi vida hasta nuevo aviso. Todo bien, aunque me inquieta mi habilidad para mejorar mis notas haciendo cada vez menos. ¿Cómo coño es posible?

No sé de qué venía hoy a hablaros. Tengo un revoltijo de cosas en mi cabeza, removiéndose, dando flashazos, chillando, como a veces imagino que estaba la cabeza de Alex cuando Melania lo captaba. Muchas cosas, muchos sentimientos, buenos, malos, regulares, todos ahí centrifugando. Es que pienso en muchas cosas. Amor. Amistad. Sueños. Futuro. Cantar. Expresar. Destacar. Desgarrar.
Siempre me ha gustado cómo suena esa palabra, desgarrar. No sé. Está siempre en mi cabeza. Me gusta cómo suena.

Sueños. Esta semana puede que finalmente llegue el fallo del concurso al que me presenté con mi última historia. ¿Ganaré? No lo sé. Me interesa más saber en qué posición habría quedado. Si no gano, me gustaría saberlo, aunque sé que no puedo saberlo. Por un lado querría ganar, porque es una oportunidad y es lo que siempre he querido. Por otro me da un miedo terrible. Pero no sé. Siempre fantaseas en tu cabeza con estar ahí. Con hacerte notar, con no ser una más en el montón de gente. Quieres ser distinta y que los demás lo vean, que te recuerden. Pero cuando tienes esa posibilidad, sales corriendo. Te da vergüenza. Siempre digo que para mí escribir es como desnudarse. Estás expuesto a quien te lee. Es algo muy personal e íntimo para mí, y no estoy segura de si la gente que alguna vez me ha leído puede entenderlo. Quizá es que en realidad no se dan cuenta de hasta qué punto yo estoy en mis historias. Creo que solo con leerlas mucha gente podría conocerme mejor que hablando conmigo. Siempre lo digo. Yo soy mis personajes. No al 100%, pero una parte de mí está en ellos. Por eso mis historias son un pedazo de mí. Y eso no se puede dar a cualquiera. Pero al mismo tiempo quiero hacerlo. Sigo pensando que escribiendo tal vez consiga un día ayudar a alguien. No me refiero a libros de autoayuda, no. Pero no sé... Quizá algo mío pudiera abrirle los ojos a alguien, darle esperanza y fuerza para enfrentarse a la vida. El You're not in this alone de My Chemical Romance, eso. Yo quiero hacer eso. Me importa un pimiento las formas, si gusta o no. Si le sirve a alguien, bastará.


Y no sé qué más decir ya. Lo que acabo de escribir lo he dicho ochenta mil veces, pero es la verdad.

En cuanto al amor y la amistad... Solo que últimamente no puedo evitar pensar que el amor no me sirve ya para nada. Es triste. Llegas al punto de querer evitarlo. Te haces a la idea de que tú estás aparte de eso, de que no te va a tocar a ti. No por nada. Oye, quién sabe, quizá entre los miles de millones de personas del mundo haya una que sea capaz de entender el puzzle que tengo entre ceja y ceja y me ayude a encajar las piezas. Quizá exista la persona con la que pueda hacer el cabra y partirme de risa mientras vivimos aventuras. Quizá exista la persona a la que pueda abrazar todo el tiempo del mundo mientras estamos tirados en el sofá. Pero de momento no. De momento no existe. Y no voy a amargarme la existencia pensando en si existe o no o si voy a estar sola para siempre o no. El amor empieza por amarte a ti mismo y a ser capaz de convivir en soledad. ¿Por qué esa urgencia de buscar pareja cuando ni tú mismo te conoces ni te aguantas ni estás preparado para algo así? Todos queremos cariño. Todos queremos amor. Todos queremos ser felices.
Pero, tío, no sé si ya lo sabía o si lo he terminado aprendiendo con el tiempo, pero nunca, insisto, nunca debes dejar que tu felicidad dependa de una persona, ya sea novio, amigo o familiar. Tienes que ser feliz por ti. Tienes que luchar por ti, salir adelante por ti y vivir por ti, no por otro. Yo a veces saco las fuerzas por alguien o algo, eso es cierto, pero no puedes convertirlo en tu modo de vida. No puedes vivir para otros. Porque nacemos y morimos solos, a fin de cuentas. Nosotros tenemos que aguantarnos día tras día, nosotros tenemos que consolarnos, tenemos que lidiar con nuestros días malos. A veces ocurren cosas que por más que intentemos explicarlas nunca conseguiremos que otros las entiendan. O al menos eso me pasa a mí. Las palabras no sirven para todo. Nadie es igual a otra persona, todos somos diferentes.

Por eso, y por narcisista que suene, ahora mismo si debo querer a alguien, ese alguien seré yo misma. No me humillaré por nadie, no me hundiré por nadie, no cambiaré mi rumbo por nadie. Porque al final todo depende de mí. Yo soy quien elige. Nadie me condiciona, nadie me ata, nadie me dice cómo debo sentirme.

Y me temo que a veces la gente se olvida de ello. Se olvida de que, en el fondo, todo depende de nosotros, y no de terceras personas.

Porque yo muero por querer a alguien y que alguien me quiera a mí, pero la vida pasa. ¿Voy a quedarme en un rincón llorando por no tener a alguien a mi lado? Pues no. Puedo ser feliz sin eso, lo soy.
Y el amor es algo muy relativo. Yo quiero a mis amigos. Quizá no sea una relación de pareja, pero les quiero con toda mi alma.

Y en el fondo no necesito nada más. Por ahora no.
Estoy harta de necesitar. Es hora de que me necesiten.

15/11/12

I am not afraid to keep on living. Why should I?

Creo que, despacio, pero sin pausa, cambio. En muchos sentidos. Espero que para bien. Lo que se conoce como "evolucionar". No en un sentido profesional o académico, más bien personal. En mi forma de ver la vida, las personas y las relaciones. Me ha costado, y aún me cuesta, pero veo que estoy cambiando algunas cosas que, no es que fueran malas, sino que hacían daño. A mí, particularmente. Y no es bueno hacerse daño a uno mismo. Yo intento no hacerlo.
Hoy quería escribir sobre esos cambios. Cambios como pasar del sufrir por los cambios a aprender que, igual que los cambios linguisticos que convirtieron wulf en wolf y pisc en fish, estos no pueden evitarse. Si algo va a pasar, pasará, no importa lo que hagas por evitarlo. A veces sí está en nuestra mano cambiar, oye, no quiero que penséis que esto es una entrada derrotista porque no lo es. Muchas veces nuestro destino está en nuestras manos, pero muchas otras suceden cosas con las que no contábamos, cosas que pensábamos que nunca ocurrirían. Pero el caso es que ocurren. Y cuando eso pasa solemos pasarlo mal. Lloramos, nos enrabietamos, odiamos a la situación o a la persona que ha causado ese cambio, odiamos al mundo y nos metemos en nuestro cuarto a jurarnos que no volverá a pasar. Nos volveremos de piedra y nada nos hará daño.
Pero el dolor, creo, es parte de la condición humana. Luchamos por no experimentarlo, en todos los sentidos, porque queremos ser felices. Pero la felicidad completa no se puede saborear sin haberlo pasado mal antes. Yo no valoraría muchas cosas que tengo si no me hubieran ocurrido ciertas cosas antes que me hicieron valorarlas de otra forma. A veces cuando somos felices después de un mal momento nos olvidamos de que eso no impide volver a sufrir en algún momento dado. No hay que olvidarlo. En cualquier momento, igual que vino, se puede ir. Uno nace y muere solo. Por el camino te encuentras con mucha gente, compartes tu camino con muchas personas. Pero que en cierto punto del trayecto vayas con toda esa gente no significa que su camino sea el tuyo. No. Todos tenemos un camino, un camino propio, único, nuestro y de nadie más.  Puede ir paralelo, puede cruzarse con el camino de otra persona. Pero puede separarse también. A veces pienso que la vida es como una enorme autopista de peaje. Cada uno vamos a un sitio, con nuestros coches. Quizá no sabemos exactamente adónde vamos, pero vamos a alguna parte, a donde queremos o debemos ir. No todos los coches toman los mismos desvíos o salidas de la autopista, unos se van antes, unos se van más tarde, otros se incorporan.
Nunca, nunca olvidéis adónde queréis ir. No importa con quién os encontréis y no importan los atascos, las retenciones, los accidentes o las veces que tengáis que repostar. Habrá momentos en los que dudéis, pero no debéis olvidarlo. A veces por fijarnos mucho en el coche de delante o en el que va a nuestro lado nos olvidamos de adónde queremos ir. No lo hagáis.

Lo que quiero decir con esto es que no hay que tener miedo a los cambios. No siempre son para mal. A veces son para bien. Y lo que digo, si han de pasar pasarán. Es como en The Walking Dead, cuando Rick le dice a Carl que todos van a morir tarde o temprano, aunque no hay una manera de estar preparado para algo así. No os digo que no disfrutéis de lo que tenéis pensando que podría desaparecer, al contrario, disfrutadlo aún más, todo lo que podáis. A veces las cosas se valoran más cuando son efímeras. Lo importante es, pase lo que pase, salir enriquecido de lo que se ha aprendido en esa etapa. Si no has aprendido nada, entonces no ha merecido la pena.

Despido esto recordando una de las frases de la canción Famous Last Words de My Chemical Romance, "No tengo miedo de seguir viviendo, no tengo miedo de caminar por este mundo solo". Gerard dijo en una ocasión que, mientras preparaban The Black Parade, se dio cuenta de que en realidad la gente le tiene más miedo a la vida que a la muerte. Es cierto. ¿Cuántos dirían eso de "preferiría morirme" antes que resolver un problema? ¿O "preferiría morirme" antes de hacer esto, o decirle algo a esa persona? Es cierto, gente. Las personas tienen más miedo a vivir y enfrentar sus problemas que a morir. Seguid vivos. Demostrad que esos problemas no pueden con vosotros, que sois más grandes y más fuertes que ellos, que ellos no os controlan ni son dueños de vuestro camino.


Saludos!

24/10/12

Retorigociación de la edición y revariación psicolingüística (Slipeando por la vida)

Hey! He vuelto. No sé si alguien lee esto, pero nunca se sabe. Me gusta creer que alguien se interesa lo suficiente como para hacerlo, aunque también entiendo que este blog es un blog personal y que mi vida no es excesivamente interesante ^^"

Bueno, volví de Irlanda hace un mes... Todo fue bien, conocí a gente maja, una ciudad y un clima preciosos y bueno... Daría lo que fuera por volver. Lo haré algún día, eso seguro. Me gusta viajar. Quizá algún día tenga suficiente dinero para volver.

Pero volvamos a la vida real. Estoy en 4º! Mi último año de carrera, oh, God, qué voy a hacer. Intento no pensar en ello, más que nada porque no me va servir de mucho teniendo en cuenta la situación del país. No podré seguir estudiando porque no tengo dinero para ello, y aunque pudiera no me volvería a meter en otra carrera ni muerta. Haría un máster o cursos, pero nada de una segunda carrera, al menos no por ahora. Esta me ha dejado hastiada. Este año al menos tengo la suerte de que menos inglés todo lo que hago lo he escogido yo. Ha sido el año de las optativas! Algo ayuda a mantener la alegría, aunque no mucho porque la carga de trabajo sigue siendo pesada. Y en ello estaba, leyendo info sobre los slips of the tongue, aka lapsus linguae, o sea, cuando nos confundimos de palabra al hablar o mezclamos sonidos y fusionamos palabras. Tengo que hacer un trabajo sobre eso y no sé por dónde empezar... Pero imagino que saldré adelante, como todos los años...

Qué más... Mi faceta escritora avanza un poco! He terminado una historia ^^ Llevaba más de un año preparándola, me alegro de haberlo conseguido, y justo a tiempo para presentarla a un concurso. Ojalá hubiera suerte... Aunque lo veo difícil.

Y nada más!

3/8/12

Sobre la muerte y la escritura como medio de salvación/terapia/cosa

Hoy no estoy muy contenta. Bueno, no sé cuándo lo estoy. Entre amigos tengo la coña del Síndrome Cubicles, el Síndrome Bulletproof Heart y el Síndrome Headfirst for Halos, todas canciones de My Chemical Romance. El síndrome Cubicles es creer que vas a morir solo, que no tienes a nadie ("Sometimes I think I'll die alone, I think I'd love to die alone"). No es mi caso en este momento. Estoy lúcida y no echo de menos a nadie lo suficiente como para estar así. El síndrome Bulletproof Heart es básicamente estar harto de toda esta tontería y querer huir de esto ("And we could run away, if we could run away, run away from here") Me siento un poco así, pero no tanto. Y por último, el síndrome Headfirst for Halos, es tener días de sentirte feliz hasta reventar y otros estar tan deprimida que todo te da igual, y a consecuencia de tanto altibajo no te importaría estrellarte contra algo ("And now these red ones make me fly, and the blue ones help me fall, and I think I'll blow my brains against the ceiling") En mi casa se vive en un Headfirst for Halos continuo. No estoy contenta por eso, pero también por otras cosas.

Me siento impotente en cuanto al tema de la muerte. Sé que todos morimos, aunque nos empeñemos en no pensar en ello. Yo moriré, tú morirás, todos lo haremos. Siempre he dicho que quiero morir rápido, y a ser posible sin saberlo. Porque saber que estás mal y que vas a morir aun no sabiendo la fecha exacta debe ser la peor tortura del mundo. No me voy a poner a contaros mi vida, pero esto se da muy a menudo y me jode. Sí, podría entrar en el rollo de "no es justo" y "hay quien se lo merece más", pero de nada serviría. Esto es así. Un día estamos bien y al día siguiente un tío con una bata blanca nos dice que nos quedan meses de vida. Y es una jodida mierda que te estropeen la vida así. Yo lucharía hasta el final, porque tengo la estúpida creencia de que siempre hay una esperanza para todo, pero no es cierto. A veces no la hay. A veces por mil pastillas que tomes, por mil dietas que hagas y por mil hábitos que cambies ya no hay solución. Vas a morir. Da igual lo que hagas. Es horrible, ¿no creéis?
Y si eso es horrible para el futuro difunto, ¿cómo lo es para los que lo vemos desde fuera? No sé qué es peor. Para mucha gente el peor trago se lo llevan los familiares, los que tienen que ver languidecer a esa persona hasta que muere. No pueden hacer nada, y van a perder a un ser querido. Y cuando esa persona se haya ido ellos seguirán dolidos y recordando a esa persona. Por eso dicen que es peor, al fin y al cabo cuando la persona muere se acabó para ella. Yo no sé qué pensar. Creo que nunca estaré preparada para ninguna de las dos cosas, ni para morir ni para ver morir a alguien querido. Lo pasaré muy mal. No quiero pensar en ello, pero es así, la muerte está ahí, por todas partes, y cuando le da la gana hace ZAS y se lleva a quien quiere. Y hay quien no lo merece. Pero bueno, ya lo he dicho antes, la vida es así, nacemos, vivimos y morimos. Pero hay gente que no ha tenido tiempo de vivir, gente que tal vez haya desperdiciado su vida e intente arreglarla, y justo entonces hala. Me acuerdo que un día hablando con una chica que conozco me lo comentó en plan curiosidad, como que en los libros y películas cuando el villano por fin encuentra la redención, y sólo entonces, es cuando muere. Como Darth Vader, como Harry Oscorp en Spiderman 3, como el padre de Gwen en The Amazing Spiderman. Siempre que te redimes cascas. Es una putada. La vida debería darte una segunda oportunidad. En fin... Hablar por hablar. Uf...

Lo de "escritura como medio de salvación" se me ha ocurrido hace un rato pensando. Puede que a los escritores la literatura, es decir, escribir, nos haga más lúcidos, nos salve de nuestros demonios internos aunque sólo sea mientras tecleamos/escribimos. Cuando pienso en escritores (en los que ya están muertos, vamos), pienso que muchos llevaron unas vidas muy poco afortunadas. O murieron jóvenes, o la cagaron con sus mujeres/familia/amigos, perdieron lo poco que ganaban, enfermaban y morían, eran adictos a cosas... Sin embargo, en algún momento de sus vidas se sentaron y escribieron. Y creo, o tal vez sea pretencioso pensarlo, pero ¡bueno!, me da lo mismo, creo que era en esos instantes cuando podían experimentar un poco de calma interior, de sosiego. Puede que todo cuanto les rodeara les tirara al suelo, les ahogara y desesperase, pero mientras escribían podían dejar todo eso en un segundo plano. Estaban creando, estaban vaciándose por dentro para mostrar directa o indirectamente al mundo cómo eran en realidad. Y tal vez era su única forma de comunicarse, de conectar lo más profundo de su ser con el resto del universo. Tal vez los escritores no sean sólo hacedores de historias, magos de la imaginación capaces de transportarte a mundos lejanos, a tramas rocambolescas o presentarte personajes que marcarán un antes o un después como cualquier persona real. Tal vez simplemente eran personas con cierta "problemática" a la hora de comunicarse, y escribiendo esas historias y creando todo eso era su manera de hacerlo. No tiene por qué ser así, pero es lo que se me ha ocurrido ahora mismo. Tal vez yo sea eso. Una tía que no sabe expresar lo que tiene dentro, lo que la retuerce y la mueve salvo creando, bien o mal. No sé si es alentador, pero soy así. Y por eso creo que escribir salva. Porque de otro modo no habría manera de comunicarse. Y no hay que olvidar al lector. Porque todo mensaje necesita un receptor para que haya comunicación. ¿Y qué es un lector sino alguien dispuesto a escuchar lo que le cuentas?



Creo que ya he desvariado lo suficiente por hoy, pero estoy satisfecha. No puedo escribir bien cuando estoy así, así que es mejor que lo que me salga lo deje por aquí. Un saludo a todos! :)

15/7/12

-_- Sigue sin gustarme la nueva interfaz de Blogger

Y debería dejar de ponerlo como título de las entradas, porque así nadie se va a enterar nunca de de qué van antes de ponerse a leer. Lo siento, nunca se me han dado muy bien los títulos.

Pues vengo después de no recuerdo cuánto tiempo para poner esto al día. Qué hago, qué he hecho, qué voy a hacer... Básicamente el verano este año está equilibrado. Grandes momentos de diversión con épicos momentos de aburrimiento extremo. Ya he leído casi todos los libros que tenía pendientes desde hace dos años. Leí Hermosa Oscuridad de Kami García y Margaret Stohl. Está genial. Está guay porque el universo de los Caster va adquiriendo más profundidad, no sé, y hay personajes nuevos y Ethan madura un poco. Link sigue siendo un as, y Lena sigue siendo ese típico personaje al que tienes un poco de tirria, y no porque el prota sufra por ella, simplemente le tengo un poco de tirria. Ya veré cómo está Hermoso Caos, bueno, si la subida del IVA me deja xD. Después he leído Forever de Maggie Stiefvater, que aquí se ha traducido como Siempre, pero yo lo compré en inglés. Ha sido la primera vez que he leído un libro en inglés por voluntad propia (los de la uni aunque algunos me hayan gustado no cuentan! -_-) y he tardado un mes, más o menos. Estoy orgullosa porque me he enterado más o menos de todo. Y me ha encantado T_T Estoy segura de que releeré Temblor algún día, y todos los libros de Los lobos de Mercy Falls. No soy una entusiasta de la literatura romántica. Me gusta que haya historias de amor en los libros, pero no que la trama amorosa sea tooooodo lo que hay en la historia. En Hermosas Criaturas, por ejemplo, sí, vale, Ethan y Lena están juntos. Pero la historia tiene más cosas. Tienen que encontrar el modo de que Lena no se vuelva una Caster Oscura, y se tiran medio libro pensando cómo y averiguando el pasado de las familias Duchannes y Wate, además de llevar como buenamente pueden el hecho de vivir en un pueblo de cafres. En Temblor tenemos a Grace y a Sam enamorados desde el principio, pero tienen más cosas en mente. Tienen que hacer que Sam se quede humano, tienen que evitar que Jack Culpeper la cague. Al margen de que las relaciones sean creíbles, el caso es que hay algo más que la historia de amor. Y puestos a ello tal vez sea por eso que disfruto más de esos libros de lo que disfruté leyendo la saga Crepúsculo en su momento. Y la leí, oye, la acabé con 17 años, antes de que estrenaran la primera película. Y qué coño, al menos el primer libro tengo que reconocer que me gustó. No me gusta la gente que pone a parir Crepúsculo y no reconoce que cuando ell@s eran quinceañer@s también lo leyeron! Simplemente cuando te haces mayor y lees un poco más le das más crédito a unas cosas que a otras, y aprendes lo que tiene sentido y lo que no. Y para mí hasta la historia de Ethan y Lena tiene más sentido que la de Bella y Edward, deal with it.

Me he salido del tema, ups xD Después de Forever he leído Donde los árboles cantan, el último libro que ha sacado Laura Gallego. Bueno, no el último, el último ha sido Mago por casualidad, pero ese no le tengo. Le tenía ganas, porque Laura Gallego ha sido prácticamente la escritora de mi adolescencia. Empecé a leerla con 14 años, poco después de acabar con Tolkien. Estaba en plena fiebre de fantasía épica, aunque en realidad la primera vez que leí algo suyo fue Finis Mundi y porque me lo mandaron en el instituto. Luego ya entré en Memorias de Idhún, Crónicas de la Torre, Las Hijas de Tara, La Emperatriz de los Etéreos, Dos velas para el diablo, Alas de Fuego... Me da igual que dé la impresión de que algunos personajes se repiten, lo que ella escribe tiene algo especial y me encanta, incluso ahora con 21 años estoy coleccionando los cómics de Memorias de Idhún como una enana. Y tenía claro que después de un año con clásicos de la literatura inglesa y demás necesitaba un regreso a mis orígenes, un regreso a Laura Gallego. La portada es preciosa, qué os voy a contar... Pero la historia es realmente genial. Vale, reconozco que al principio me aburría un poquito y Viana me caía algo mal... Pero es un personaje que a raíz de lo que le toca vivir y de las tortas que se va dando ella solita va madurando, y esa evolución en los personajes me gusta. Y qué voy a decir de Uri! Uri es amor. Uri es mi personaje favorito, adorable, awkward y adorable. Resumiendo, que me ha encantado el libro. No leía nada nuevo de ella desde Dos velas para el diablo, creo, y otra de las cosas que me gustan es que aunque todo lo que escribe se encuadra en el género fantástico, ella aprovecha muy bien esto, porque la fantasía lo abarca prácticamente todo, es un género enorme, y quien es original sabe sacar partido de ello.

Y ahora estoy leyendo Éxtasis, de Irvine Welsh. Para quien no lo sepa, Mikey Way, el bajista de My Chemical Romance, mi grupo favorito, propuso que la banda se llamase así por este libro, cuyo título original es Ecstasy: Three tales of Chemical Romance. Son relatos muy distintos, y tienen como punto en común la presencia de las drogas de diseño, las sustancias químicas. Reconozco que no lo estaría leyendo de no ser por MCR, pero también es bueno leer de todo y de todos los estilos. No es bueno estancarse en un tipo de literatura, aunque yo soy más bien de las que se emperran en leer siempre del mismo género. Pero eso ya cansa. ¿Sabéis lo deprimente que es ir a la sección juvenil de la fnac y ver que TODOS los libros salvo contadas excepciones van de lo mismo? Es muy triste, en serio. ¿Qué pasa con la originalidad de la gente? Vale, yo no soy nadie para decir nada, pero creo que un escritor tiene que ser ante todo original. Ya sé que vivimos en el siglo XXI y que está todo inventado, pero hay que intentarlo. Si no con el tema con la perspectiva con la que se trata ese tema. Tal vez es que los adolescentes sólo quieren leer la misma historia una y otra vez y no les importa. Tal vez yo me he hecho mayor y me he hartado de leer siempre lo mismo y necesito cosas nuevas. Y lo digo, la literatura juvenil no tiene por qué ser peor que la adulta. Hay libros muy buenos, igual que en adulta hay cosas infumables. Yo creo que simplemente hay que ser original, enganchar a la gente. Y a mí me enganchan las historias interesantes, los personajes y la forma de escribir. Ya no me vale cualquier cosa, supongo que soy muy exigente.

¿Qué más? Ah, sí, sigo escribiendo. Llevo ya 130 páginas más o menos. La historia sigue sin título. Eso no es nuevo. Pero hay que seguir. Si acabo tal vez la lleve a algún concurso. Se me han ocurrido otras dos ideas "raras". Pero me parecen curiosas y mías, y tal vez consiga sacarlas adelante. Pero esta historia va primero. Si me pongo a escribir otra sé que la abandonaré, y eso no puede ser!

Ya véis, lo mismo de siempre. Ni en verano paro... Me voy de viaje la semana que viene, y a Irlanda en septiembre. Espero que todo se dé bien. Buen verano!

5/6/12

O.O Yo venía a hablar de escribir

Hola! Dios santo, ¿qué le han hecho a la interfaz de Blogger? Dios, en serio, la pantalla es toda blanca y me deja ciega, no me gusta D: Voy a intentar centrarme mientras escribo, pero no garantizo que lo consiga...

Ya he acabado el curso. Aprobado todo y mejor de lo que esperaba. A veces me pregunto si realmente merezco esas notas. Hay gente que se esfuerza mucho más que yo. Será lo que Muse llama Unnatural selection. Así que como tengo un verano larguísimo por delante he aprovechado para hacer lo que llevo todo el año queriendo hacer: Escribir.

Pero ¡socorro! Es muy típico de mí, me pongo a escribir y la lío parda pardísima. De nada sirven los esquemas, el planear qué pasa en cada capítulo. Luego me pongo a escribir y PAF. Lo que ocupa 14 líneas en el guión pasa a ser 4 hojas. Y encima sin saber si están escritas decentemente y si merece la pena leerse. Soy un caso. Me encantaría saber si Woolf, Poe u otros grandes tenían las mismas dudas que yo mientras escribían. Yo desgraciadamente tengo muchas. Y dudar es malo. Dudo de que lo anterior haya sido bueno ahora que lo miro, y me pregunto con la boca abierta "¿Lo hice bien alguna vez? Alguna vez algo que haya escrito yo ha sido lo bastante bueno como para tener un futuro?"

En el fondo esto es una tontería. Pierdo el tiempo rayándome con esto. Tengo muy claro que no quiero ser Premio Nobel ni nada por el estilo. Escribo porque quiero, porque me gusta y porque quiero ayudar a la gente con ello. Porque los libros me ayudaron de pequeña y siento que esa puede ser mi forma de ayudar a la gente. Pero soy una maldita exigente. O eso dicen, que me exijo mucho, que soy perfeccionista. Es un asco, ¿sabéis? Si fuera un poco más creída diría que lo mío es lo mejor que he leído nunca y que para la edad que tengo soy muy buena. Pero claro... Eso era lo que yo me decía a mí misma con 15 años, cuando todo mi mundo literario se reducía a Laura Gallego y Tolkien, cuando no sabía nada del Modernismo inglés y no conocía a nadie de mi edad que quisiera escribir. Cuando era inocente y tenía tiempo e imaginación. Supongo que es lo que tiene crecer. Lees Las Olas o The Waste Land y piensas "Joder, yo nunca haré algo así". Es como cuando estaba escribiendo 2.491.212 y leí La Sombra del Viento. Estuve días sin escribir, en serio. Quizá no sea el mejor libro del universo, pero en ese momento pensé "Yo nunca haré algo así".

Pero algo podré hacer, ¿no? Por poco que sea. Quizá en 200 años alguien lo vea y diga "guao". No es que quiera eso, en serio, no quiero que dentro de 100 años a 40 pobres personas les obliguen a estudiar y a leer lo que escriba. Quiero lo contrario. Que alguien crezca y recuerde algún libro mío con cariño, no con asco. Y todo eso pasa por escribir bien y que la historia merezca la pena. Es básico. Necesito tener las dos cosas, y últimamente creo que me fallan. Pero no pienso rendirme. Yo antes escribía una historia al año. Y voy a volver a cumplir ese acuerdo. Porque me da la gana. Porque si tengo algún sueño es ese, escribir, publicar y si fuera posible vivir de ello. Lo voy a intentar. Porque si no lo hago será como el JSiF. ¿Por qué participé con 17 años? Porque estuve acojonada desde los 15 pensando que nada de lo que yo pudiera mandar merecería la pena. Y a los 17 me dije "Si no lo haces te arrepentirás toda la vida". Así que lo hice. Ahora es igual. Tengo toda la vida. Y no voy a desperdiciarla. Como dice Jordi Sierra i Fabra, "descansa cuando te mueras".





XaO!